Núm. 41 (1997)
Artículo de investigación

Fire regimes and forest structure in the Sierra Madre Occidental, Durango, Mexico

Peter Z. Fule
Instituto de Ecología, A. C.

Publicado 1997-10-01

Resumen

El fuego frecuente de baja intensidad es un agente clave de disturbio en los bosques de pinos de hojas largas del occidente de Norteamérica; sin embargo, se conoce poco de la ecología del fuego en los bosques mexicanos que han sido menos afectados por la exclusión del fuego. Comparamos la secuencia de disturbio causado por fuego y la estructura forestal de cuatro sitios, poco o no explotados, que varían en su reciente historial de fuegos. Los frecuentes incendios de baja intensidad, que se presentaron periódicamente cada 4 a 5 años, si se toman en cuenta todos los incendios, y cada 6 a 9 años para el caso de los incendios extensos, caracterizaron todos los sitios hasta el inicio de la exclusión de fuego a mediados del siglo XX en tres de las cuatro parcelas de estudio. Aunque se considera que la mayoría de los incendios en el área son de origen humano, en los sitios de referencia se observaron evidencias de igniciones causadas tanto por las descargas eléctricas, como por el hombre. Una posible conexión entre la incidencia de los incendios y el clima quedó señalada por la correlación encontrada entre los años con incendios regionales y los extremos positivos del índice de oscilación meridional, asociados con condiciones de clima frío y seco. Las estructuras del ecosistema forestal diferían de acuerdo con los efectos del aclareo de árboles y del consumo de material combustible. Dos sitios con una larga exclusión de incendios se caracterizaron por masas relativamente densas de árboles más pequeños y jóvenes, altas cantidades de material combustible, y capas de humus más profundas. En contraste, tanto en la parcela que se quemó después de un período de exclusión de fuego de 29 años, como también en el último sitio donde los incendios frecuentes han continuado hasta el presente, se registraron bosques relativamente abiertos dominados por árboles más grandes y maduros. Las áreas de muestreo recientemente quemadas tenían menos material combustible, especialmente de madera podrida, y capas de humus menos profundas. La gran cantidad de renuevos en combinación con la baja densidad del estrato superior de los sitios recientemente quemados es también consistente con el efecto de aclareo de los incendios de poca intensidad. Las estrategias para la conservación y el manejo a largo plazo de estos bosques deben reconocer el papel histórico del disturbio causado por el fuego, así como el potencial de cambios en la intensidad de los incendios y los efectos ecológicos de una larga exclusión de fuego.