Núm. 53 (2000)
Artículo de investigación

Notas sobre el género Phytolacca (Phytolaccaceae) en México

Jerzy Rzedowski
Instituto de Ecología, A.C., Centro Regional del Bajío
Graciela Calderón de Rzedowski
Instituto de Ecología, A.C., Centro Regional del Bajío

Publicado 2000-10-01

Resumen

El género Phytolacca es de los taxonómicamente difíciles y su arreglo clasificatorio está pendiente de una cuidadosa revaluación. El examen de más de 1100 números de colecta revela la existencia en nuestro país de cinco entidades más o menos razonablemente distintas: P. americana L., P. icosandra L., P. rivinoides Kunth & Bouché, P. rugosa Braun & Bouché y P. thyrsiflora Fenzl ex A. J. Schmidt. Aunque varios autores dudaron acerca de la presencia de P. americana más al sur de la porción oriental de los Estados Unidos, el estudio de abundantes materiales obtenidos en las últimas décadas, señala que esta especie extiende su área de distribución a lo largo de los parajes más húmedos de la Sierra Madre Oriental, desde Nuevo León y Tamaulipas hasta el norte de Oaxaca. Sus poblaciones mexicanas muestran mayor variabilidad morfológica que la observada en el oriente estadounidense y en función de tal circunstancia se piensa que la especie pudo haberse originado en este país y colonizado con posterioridad territorios ecológicamente similares, ubicados más al norte. P. heterotepala H. Walt., diferenciada a base del perianto ligeramente zigomórfico, al parecer sólo representa casos de anomalía floral en individuos de P. icosandra y de P. rugosa. P. icosandra y P. octandra L. se han estado distinguiendo entre sí en función del diferente número de estambres y del largo de la inflorescencia. En el centro y sur de México, sin embargo, existen muchas poblaciones que no pueden asignarse claramente a ninguna de estas dos especies y, en expectativa de un estudio detallado que defina esta situación, se considera apropiado reconocer un solo taxon. Aunque P. rugosa diverge de los demás representantes regionales de Phytolacca en sus carpelos libres en el extremo apical, su ubicación y circunscripción taxonómica no es clara. En México se pueden separar dos conjuntos morfológica y ecológicamente algo diferentes, uno de ellos mucho más similar a P. icosandra que el otro y posiblemente afectado por una mayor influencia genética de esta última especie. Entre los materiales revisados se encontraron varios ejemplares en los que se pone de manifiesto la tendencia hacia la ramificación de la inflorescencia en sus porciones inferiores. Tres de estos individuos no difieren en otros caracteres de P. americana, P. rivinoides y P. rugosa, respectivamente y se interpretan como variantes esporádicas de tales especies. Algunos posiblemente pertenecen a P. thyrsiflora Fenzl ex J. A. Schmidt, especie de distribución esencialmente sudamericana, pero cuya circunscripción está todavía por definirse. A título de conclusiones, se propone que las futuras aproximaciones a la taxonomía de Phytolacca reduzcan su dependencia del cómputo del número de los estambres e incorporen con más énfasis el aspecto de las afinidades ecológicas de las plantas. Se recomienda asimismo prestar debida atención a la posibilidad de la incidencia de anomalías florales y, en función de la importancia de las aves como dispersores de sus semillas, se sugiere tomar en cuenta las posibles consecuencias genéticas de la propagación a mediana y larga distancia.